lunes, 3 de marzo de 2014

Tercer capítulo

Con el paso de los capítulos de este libro del profesor Jaime Nubiola, es posible que  una persona que nunca se ha molestado en coger un bolígrafo o una pluma en su defecto para redactar cualquier escrito, le vayan entrando esas ganas de experimentar y sentarse frente a una hoja en blanco y comenzar con esa primera idea que se le ocurra. Escribir no es para nada sencillo y requiere conocimientos, armonía, y tiempo, mucho tiempo. Sin él no seremos capaces de plasmar nuestros conocimientos como nos gustaría y convertiremos nuestro relato quizá en un texto totalmente desordenado y para nada recomendable ante otros lectores. Para mejorar ese conocimiento tenemos que dedicarnos durante mucho tiempo a leer, para así en un futuro ser capaces de aglutinar un vocabulario y una sabiduría capaz de reflejar todo ese aprendizaje en un cuaderno o en un libro de texto. Es difícil para aquel que nunca se dedicó a la escritura, realizar un buen comentario sobre un determinado tema; pero la lectura y sobre todo la práctica y la insistencia en la escritura, nos hará adquirir una madurez enorme en este ámbito. Sin una planificación estricta es muy difícil que el resultado sea satisfactorio y es por ello que el índice lo tenemos que tomar como primer pilar importante a la hora de comenzar a escribir.




Ante todo, se requiere un lugar destinado exactamente para ello. Debe ser un sitio en el que nos encontremos cómodos y aquel en el que la inspiración y la creatividad vayan unidas de la mano y sigan la misma dirección de éxito, ya que por el contrario si no logramos esas condiciones no conseguiremos una redacción adecuada y de gran calidad.
Estoy totalmente de acuerdo en que uno de los primeros documentos formales y por lo tanto de iniciación en filosofía que tenemos que realizar ha de ser el curriculum vitae, ya que en él se observan nuestros logros tanto laborales como personales y para ello debe ser revisado y actualizado anualmente si es necesario, de cara a la presentación hacia algún puesto de trabajo. Es ese documento que nos muestra tal y como somos y debemos estar orgullosos de cómo lo hemos redactado. Parte de nuestro éxito dependerá en gran medida de la forma en la que esté estructurado nuestro CV.

Resaltar como de gran interés y como forma de iniciación en el ámbito filosófico los tres géneros que se citan en este capítulo: recensiones de libros, comunicaciones y artículos, pero sobre todo destacar como primera gran prueba de peso la redacción de la tesis doctoral para aquella persona que tenga en mente dedicarse a la escritura y más concretamente, a la filosofía. El profesor resume: “quien se dedica a la filosofía será juzgado por la calidad de sus publicaciones”. Es por ello, que a la hora de realizar nuestra tesis doctoral, la planificación debe ser meticulosa y de un tema que realmente nos interese. Se debe aportar “algo” nuevo y para ello necesitamos informarnos previamente de la temática, porque si nosotros no somos capaces de entender lo que escribimos el lector perderá el hilo enseguida. Además existen diversas pautas que hay que conseguir, es sabido de antemano que escribir requiere paciencia y muchísimo tiempo. Para lograr esa verdad que queremos plasmar ante el lector, necesitamos años de experiencia tanto en la lectura de material complementario como en el arte de la escritura en sí.
No debemos tener nunca prisa en publicar nuestros documentos o redacciones, lo importante es coger esa experiencia necesaria para que en años posteriores consigamos escribir de una manera intelectual e interesante.

Tengo en mente, no sé si para este próximo curso o para más adelante, realizar un doctorado y hasta ahora desconocía cuál era el funcionamiento de la redacción de una tesis doctoral. Con estos consejos aquí leídos y con otra serie de lecturas que pueda realizar por mi cuenta, es posible que consiga comprender y adentrarme un poco más en el tema de la investigación doctoral. Aún queda algo alejado este proyecto y por ahora hay que centrarse en la finalización de este máster y en ir mejorando las formas de la escritura propia.

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